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El Arco de Palmira, destruido

Palmira, patrimonio mundial de la UNESCO, es hoy un símbolo de lo que puede hacer el extremismo más radical. Su bellísimo Arco de Triunfo ha caído víctima de la intolerancia.

Caída la histórica ciudad hace meses en manos del grupo terrorista ISIS, las noticias sobre la destrucción de sus ruinas han ido llegando reiteradamente. Ayer se difundió la destrucción de su icónico Arco del Triunfo, y la UNESCO alzó la voz contra esta nueva tropelía.

El Arco del Triunfo, de tres vanos, fue construido por Septimio Severo entre 193 y 211 después de Cristo y es un símbolo de la ciudad, cuya imagen ha dado la vuelta al mundo. Se trata de una obra maestra de la arquitectura civil y estaba cubierto con adornos geométricos y florales: se hallaba en el entorno de una inmensa columnata de más de un kilómetro y del Templo de Bel, también destruido hace poco.

Situado al nordeste de Damasco, en el desierto de Siria, el oasis de Palmira alberga las ruinas monumentales de esta gran ciudad que fue uno de los centros culturales más importantes de la Antigüedad.

Sometida a la influencia de diversas civilizaciones, la arquitectura y las artes de Palmira fusionaron en los siglos I y II las técnicas grecorromanas con las tradiciones artísticas autóctonas y persas, según consideró la UNESCO, al incluir la ciudad en el listado del Patrimonio Mundial.

Con una historia grandiosa que la hizo ser una de las más bellas ciudades del oeste asiático, dominadora de los territorios de la actual Siria y Líbano, la ciudad acabó siendo dañada por las luchas seculares sobre aquel territorio mesopotámico, y acabó su existencia por un terremoto en el siglo XI.

Descubierta su belleza por los viajeros occidentales a partir del siglo XVII, las ruinas de Palmira han asombrado al mundo por su belleza. El enclave es sitio del Patrimonio de la UNESCO desde 1980.

Desde la toma de la zona por ISIS, las destrucciones han sido dramáticas. Ya en agosto se anunció la voladura del templo de Baal, en una iniciativa de los terroristas por borrar el pasado histórico y la huella de culturas y religiones. Ahora, se ha difundido la destrucción del Arco de Triunfo. La directora General de la UNESCO, Irina Bokova, condenó ayer enérgicamente la destrucción del arco de triunfo de Palmira, monumento civil dos veces milenario, y símbolo de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

“Palmira encarna en su piedra de todo lo que los extremistas aborrecen: la diversidad cultural, el diálogo entre las culturas, el encuentro de gentes de todos los orígenes en esta ciudad de caravanas entre Europa y Asia”, dijo la mandataria.

Irina Bokova recalcó que a pesar de su implacabilidad, los extremistas nunca serán capaces de borrar la historia, y dijo que “no habrá impunidad para los criminales de guerra. La UNESCO se esforzará para que los autores de la destrucción sean juzgados y castigados en estrecha cooperación con la Corte Penal Internacional.

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