restauración conservación del patrimonio

Etnólogos en acción

Francisco Navarro, Presidente de una nueva asociacion conservacionista que trabaja fundamentalmente en Andalucía para la defensa del Patrimonio Histórico, nos comunica cómo surgió la iniciativa:

"Lo digo sin complejos. Y si elegí este titulo para el artículo no ha sido porque fuera original – de hecho no me molesta decir que plagio el titulo de un libro sobre Rigoberta Menchu - , sino porque me pareció de una fuerza rotunda. Y porque no hallaré mejores términos para referirme a aquellos momentos en los que resolvimos no volver a quedarnos impasibles ante tanto afán por olvidar el tremendo esfuerzo material de nuestros antepasados por llevarnos a nosotros, sus herederos, a la sociedad del bienestar

Corrían apacibles los días de primavera de 2003 y un fin de semana más, como tantos otros, había decidido trasladarme desde Sevilla a Priego de Córdoba para seguir cimentando amistades y participar junto a mi amigo Marcos Campos en una de las para mi siempre inolvidables expediciones de escombreras al rescate del patrimonio etnológico.

Con el sabor, aun en nuestro paladar, de la tostada de aceite con tomate y el café con leche de la cafetería los Cabales, apenas habíamos visitado aun ninguno de esos lugares donde el mayor empeño consiste en encontrar alguna pieza más que sumar a nuestra colección de sueños y mi corazón ecologista sueña despierto, en medio de tanto escombro, reutilizaciones imposibles en esta sociedad tan propensa al desperdicio y la basura. Estábamos en marcha, sobre la vieja y sufrida furgoneta, con su motor chirriando como las tripas de Carpanta, pero con la invulnerable sensación, como siempre, de que nunca nos dejaría tirados. Las pupilas, dilatadas, penetradas de tanta belleza Subbética. Invocábamos a los dioses para que nos fueran propicios en el maná de los escombros. Conversábamos. Si, conversábamos, y por décimas de segundo cambiábamos el planeta con nuestras solas palabras.

No habíamos apenas entrado en Luque, en pleno corazón de la sierras subbéticas cordobesas, cuando de repente algo llamo nuestra atención. Había algo que no encajaba, o mejor dicho, que encajaba demasiado bien en esta sociedad reeducada a marchas forzadas en el desprecio del patrimonio histórico. Sobre una fachada lateral de la pequeña ermita de San Roque alguien había colgado el cartel publicitario de una promoción de viviendas. La pequeña ermita, con su hermoso y sencillo tejado a cuatro aguas y su cruz rematada, la pequeña ermita que alguna vez fuera blanca y alguna vez fuera objeto de tantos deseos y esperanzas, se mostraba ante nosotros como el mero soporte infame de un cartelón publicitario que el espabilado de turno, uno de esos que tanto sobran, había querido aprovechar.

Bien podríamos habernos solamente lamentado, blasfemar contra las empresas descerebradas y los políticos despreocupados, y seguir nuestro camino hacia alguna escombrera, al encuentro de esa vieja orza resquebrajada, cuchara de alpaca, reja de forja o juguete de lata, objetos todos deportados, huérfanos de unas manos que volvieran a quererlos, a darles utilidad antes de que la pala, monstruo insolente, terminara por enterrarlos. Bien podríamos, insisto, haber mirado hacia otra parte. Pero en lugar de eso, decidimos decir ¡basta!. Le pedí a mi amigo que detuviera el coche. Me bajé y me puse a fotografiar la afrenta.

- Escribiremos una carta al Alcalde para pedir que quiten el cartel...y ya de paso, para pedir que restauren la ermita.

Una semana después ya estaba la carta en manos del Ayuntamiento de Luque. Un mes después, aproximadamente, el cartel había sido retirado, aunque la ermita seguía sin restaurar. Fue así, con este éxito a medias, que volvimos a caer en la cuenta de que las cartas funcionan, de que la palabra funciona, porque es más fuerte que la espada, y que por supuesto, podían funcionar para luchar por tanto Patrimonio que aun nos queda por salvar.

Decidimos al fin crear una asociación de defensa del Patrimonio Histórico que tuvo a bien ver la luz en la ciudad de Priego de Córdoba. El éxito inicial con la Ermita de San Roque nos alentó a continuar con otros inmuebles. En la vecina localidad de Fuente Tojar nos propusimos detener el proceso de desaparición de una gran noria tradicional cuyos muros de piedra, ya abombados por la humedad, parecían presagiar lo peor. Después de mucha lata y de muchas cartas enviadas a distintos ámbitos, parece que el barco empieza a arribar a buen puerto y resulta previsible que en un plazo medio de tiempo se proceda a la restauración de la mencionada noria. En Carcabuey, el pasado Viernes de Dolores tuvimos la suerte de asistir a la “reinaguración” de la Capilla Callejera de la Virgen de los Mozos, una vez que finalizaron los trabajos de restauración de la misma. Sin la riada de cartas y de denuncias que en su momento decidimos enviar al Ayuntamiento de la localidad y a la Delegación Provincial de Cultura, es altamente improbable que la capilla, tal y como hoy la conocemos, hubiese sobrevivido. No puedo dejar de señalar aquí que sin la inestimable colaboración de la Asociación de Amigos del Museo Histórico Municipal de Priego, estos logros no hubieran sido posibles.

Casi un año después de que se creara, hoy componemos la asociación casi cuarenta personas, con mas de sesenta denuncias realizadas en todas las provincias de Andalucía y en todos los ámbitos del patrimonio: arqueología, etnología, arte, monumentos, etc. Y esto es solo el principio. Porque trataremos de salvar todo lo que podamos en un largo camino que se presume como de luces y sombras. No quiero dejar tampoco de traer a colación nuestro mayor éxito conseguido hasta el momento. Sin desmerecer los mencionados anteriormente, no pueden cabernos dudas de que lo mejor de todo ha sido denunciar los hechos que provocaron la Operación Cabildo. Una operación policial que se saldó en Sevilla con la detención de una decena de presuntos expoliadores y la incautación de más de 3500 piezas arqueológicas. Somos en fin una asociación abierta a todos los que quieran participar, sean o no sean profesionales de la etnología y en la que no se requiere pagar ninguna cuota para hacerlo. Solo las ganas de enviar un par de cartas cada semana. Porque cada carta es importante. Nunca dejes de creerlo. Nos hacemos llamar “Etnólogos en acción” y así nos nació la conciencia".

Francisco Navarro Ibáñez. Presidente de ETNOLOGOS EN ACCION - ETNOA

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