Es ésta la mayor construcción románica de Renania, aunque sufrió diversas modificaciones a través de los siglos, como consecuencia de incendios y guerras.
La magnificencia del románico renano es especial y así se mostró en Spira, ciudad en la que se celebraron numerosas citas imperiales.
El estilo constructivo de las iglesia otonianas renanas fue clave en el devenir del arte religioso de Occidente. Los edificios alcanzaron una inusitada dimensión. La iglesia de Spira, con 133 metros de longitud, fue en su tiempo la mayor de la cristiandad.
Tenían estos grandes templos tres naves y a la suntuosa cabecera añadieron un opulento despliegue a los pies del templo, con el gran pórtico flaqueado por elevadas torres, estilo que perduraría en las grandes iglesias y catedrales posteriores.
En el documento de la UNESCO que recomendó su entrada en la lista del patrimonio Mundial se destaca la influencia de la catedral de Spira en la arquitectura románica de los siglos XI y XII, y también su influencia en las doctrinas de restauración alemanas desde los siglos XVIII hasta ahora.
