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Éfeso

La antigua Éfeso, meca del turismo mundial, entró en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2015.

Esmirna, Turquía, 21 de septiembre de 2015
Ubicada en lo que fue el estuario del río Kaystros, Éfeso comprende sucesivos asentamientos helenísticos y romanos. Antaño fue una ciudad portuaria, pero la costa retrocedió hacia el oeste de la urbe, y ahora queda como un lejano mirador del mar, varios kilómetros al este, por donde los viajeros, como pequeñas hormigas, deambulan entre los grandiosos restos, entre ellos la bellísima biblioteca de Celso y el Gran Teatro.

Del templo de Artemisa poco queda. Fue una de las "Siete Maravillas del Mundo", que atrajo a peregrinos de todo el Mediterráneo.

Las excavaciones apenas han trabajado sobre el 20 por ciento de lo que fue la ciudad en sus mejores tiempos. Las grandiosas reliquias del pasado están a las afueras de Selçuk, donde pervive una gran ciudadela, una gran mezquita, y las ruinas del templo de San Juan, quien escribió su evangelio por estos lugares. Otro recuerdo cristiano es una humilde casa en la que parece que residió la Virgen María.

Todos estos restos griegos, romanos y elementos de la arquitectura islámica posterior han quedado incluidos como Patrimonio Mundial.

La decisión se tomó en Bonn, en una reunión del Comité del Patrimonio de la UNESCO, celebrada en junio pasado y con ésta se puso fin a una injusticia, porque Éfeso, la vieja Éfeso, fue una de las polis mayores en la historia helénica, una metrópolis de ingente brillo en la época romana. Los millares de turistas que, cámara en mano, recorren el entorno aún se maravillan de los restos de aquella urbe.

Dentro de Patrimonio mundial
Librería de Adriano, en Éfeso. Austrian Archaeological Institute/Celsus Library

La antigua Librería de Celso, en Éfeso. Austrian Archaeological Institute/Celsus Library