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La factoría Van Nelle, Patrimonio Mundial

En las afueras de Rotterdam está la factoría Van Nelle, un edificio industrial emblemático que en 2014 ha sido inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Diseñada por los arquitectos Johannes Brinkman y Leendert van der Vlugt, fue construida en 1929 junto a un canal de la zona industrial del pólder de Spaanse, al noroeste de Rotterdam. Es una obra maestra de la arquitectura industrial del siglo XX.

Comprende un conjunto de talleres con fachadas de cristal y acero principalmente, construidas con arreglo al sistema arquitectónico del muro cortina. Airosos puentes de cristal enlazan los edificios, construidos básicamente de hormigón, y con fachadas en las que predomina el cristal.

El edificio se concibió como una “fábrica ideal” abierta al mundo exterior, de tal forma que la luz del día penetrara en ella para proporcionar condiciones laborales agradables y que los espacios interiores pudieran adaptarse a la evolución de las necesidades de producción.

Según valora la UNESCO, esta construcción encarna el nuevo tipo de fábrica que llegó a convertirse en un símbolo de la cultura modernista y funcional del periodo de entreguerras, y además constituye un testimonio de la larga historia mercantil e industrial de los Países Bajos en el ámbito de la importación de productos alimentarios procedentes de los países tropicales, su elaboración industrial y su comercialización en el continente europeo.

La factoría se dedicaba al procesamiento de productos alimenticios, desde el té al cacao o el chicle, y funcionó hasta 1990. Ahora alberga empresas de diseño y comunicación, y zona de servicios para reuniones y eventos.

La obra es un ejemplo de la arquitectura holandesa moderna, y en ella se contemplan ideas de la Bauhaus y del Constructivismo ruso. Luz y funcionalidad son claves de esta factoría.

El canal navegable permitía la llegada de la materia prima, que era elevada al piso superior para ir bajando a medida que se procesaba. El agua, el entorno verde y la luz se interpretaron como elementos que mejoraban la calidad del trabajo y, por ello, el bienestar de los obreros. Jardines, biblioteca, zona deportiva, comedores… todo muestra una visión “social” de la obra.

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