restauración conservación del patrimonio

Ecosistema y paisaje cultural arcaico de Lopé-Okanda

Lopé-Okanda es un parque natural de Gabón que en 2007 ha sido inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, por sus atractivos biológicos y culturales.

El ámbito está carcaterizado principalmente por el bosque húmedo y su biodiversidad. En la parte norte del mismo hay territorio de sabana y vestigios de la presencia humana, con incisiones rupestres y otros testimonios.

El sitio, según la UNESCO pone de manifiesto la existencia de una interfaz poco común entre un bosque lluvioso tropical, denso y bien conservado, y una sabana arcaica con gran variedad de hábitats y especies animales, entre las que figuran grandes mamíferos en peligro de extinción, como gorilas o elefantes del bosque. También es un exponente de procesos de evolución, tanto ecológicos como biológicos, desde el punto de vista de la adaptación de las especies y los hábitats a los cambios climáticos postglaciares.

El enclave posee huellas palpables del paso sucesivo de diversas poblaciones, de las que quedan amplios vestigios de asentamientos, relativamente bien conservados, en torno a las cimas de las colinas y en grutas y refugios. En estos lugares hay huellas de la producción de hierro, así como un notable conjunto de unos 1.800 petroglifos, es decir, grabados en la roca.

El sitio agrupa un conjunto de asentamientos de la Era Neolítica y la Edad del Hierro, así como vestigios de arte rupestre que muestran la existencia de una importante ruta migratoria de los bantúes y otras poblaciones. Esa ruta, que ha contribuido a la configuración del desarrollo del África Subsahariana en su conjunto, partía del África Occidental, pasaba por el valle del río Ogooué y, luego, se dirigía hacia el norte de los bosques de hoja perenne del Congo, hacia la parte central del África Oriental y hacia el sur del continente.
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