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Presidios australianos

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, introdujo en su lista de Patrimonio Mundial, en 2010, un sitio múltiple denominado Presidios australianos.

Este sitio comprende un grupo de once de las miles de colonias penitenciarias que el Imperio Británico estableció en Australia durante los siglos XVIII y XIX, según se informó por la UNESCO, tras la reunión del Comité, celebrada en Brasilia.

Los centros penitenciarios están situados en el contorno marítimo fértil del que fueron expulsados los aborígenes, principalmente en los alrededores de las ciudades de Sydney y Fremantle, así como en las islas de Tasmania y Norfolk.

En estos presidios vivieron decenas de miles de hombres, mujeres y niños condenados por la justicia británica. Los centros tenían por finalidad específica el encarcelamiento punitivo de los presidiarios, o su “reeducación” mediante la realización de trabajos forzados en beneficio de los proyectos coloniales.

Estos sitios –según la UNESCO- constituyen los mejores ejemplos subsistentes del fenómeno de la deportación masiva de delincuentes y de la expansión de las potencias coloniales europeas mediante la explotación de mano de obra reclusa.

Los centros penitenciarios han sido afectados por el desarrollo del país, pero los inscritos se hallan –según la UNESCO- sin amenazas de futuro y protegidos por leyes australianas.

La condena a colonias o galeras era por una pena grave, y en Inglaterra estuvo organizada desde 1718. Pero en 1775, por razones históricas, Inglaterra dejó de enviar penados a Norteamérica, y Australia se presentó como el penoso destino de los condenados, que en primer lugar se asentaron en el entorno de Sydney. El apogeo de las deportaciones tuvo lugar entre 1787 y 1868, con 166.000 condenados enviados a aquellos presididos, que ocupan los mejores territorios costeros, abrigados y fértiles.

Un 16 por ciento de los expatriados eran mujeres. A todos ellos se les encargo desde construir puertos y carreteras a poner en marcha granjas. La tranquilidad por la lejanía de Inglaterra facilitó la “liberación” de los penados, cuando no un sistema de vida relativamente libre, salvo en los centros más severos, en los que se recluían los delincuentes más peligrosos. Entre estos puntos se citan los sitios Old Great North Road, Hyde Park Barracks, Port Arthur, Coal Mines, Kingston and Arthur’s Vale Historic Area y Fremantle Prison.  

Los presos menos peligrosos estaban en colonias menos duras y a menudo a disposición de colonos libres, en granjas, como en las de Brickendon y Woolmers. El trabajo de las mujeres está enfocado a las manufacturas como en Cascades Female Factory, un centro textil. En otros lugares se utiliza a las mujeres como sirvientes en establecimientos oficiales o dominios agrícolas.

El sistema fue negativo para los aborígenes, a los que se les quitaron tierras, sufrieron persecuciones y padecieron epidemias devastadoras.

Los presidios funcionaron en muchos casos hasta la segunda guerra mundial, incluso después de terminados los sistemas de deportación. El último en actividad fue la prisión de Fremantle, cerrada en la década de 1990. En la actualidad estos sitios son centros de la Memoria, museos o parques públicos.

Dentro de Patrimonio mundial
Sitios de Presidios australianos. Isla de Cockatoo. UNESCO/Dragi Markovic

Sitios de presidios australianos, entrada de la prisión de Fremantle. UNESCO/Mark Mohell and the DEWHA

Sitios de presidios australianos, exterior de la antigua casa del gobernador. UNESCO/Dragi Markovic and the DEWHA