restauración conservación del patrimonio

La revolución Meiji, Patrimonio Mundial

La UNESCO incluyó este año 2015 en su listado del Patrimonio Mundial una serie de puntos que representan la occidentalización japonesa de la Era Meiji.

El sitio abarca una serie de once propiedades, ubicadas principalmente en el suroeste de Japón. Este conjunto es un testimonio de la rápida industrialización del país a partir de mediados del siglo XIX hasta inicios del XX, merced al desarrollo de la minería, la industria del acero, la construcción naval y el carbón.

Se llama Era Meiji al periodo de gobierno del emperador japonés que llevaba este nombre y que impulsó la modernización del país introduciendo conocimientos y tecnologías occidentales, lo que fue crucial para transformar al país en una potencia mundial.

Fue aquel un periodo de avances hacia fórmulas democráticas, reformas en la fiscalidad, la propiedad y en la educación y en el que se creó una nueva elite gobernante e industrial, y se centralizó el Estado con capital en Tokio.

El conjunto elegido para representar la Era Meiji en el listado del Patrimonio Mundial muestra el proceso por el cual el Japón feudal incorporó la tecnología de Europa y América y cómo esta tecnología se ha adaptado a las necesidades y tradiciones sociales del país, proceso considerado como el primer éxito de la transferencia de la industrialización occidental a un país no occidental

La red de enclaves del nuevo patrimonio industrial japonés se centró principalmente en la región de Kyushu-Yamaguchi del suroeste de Japón, donde la rápida industrialización estuvo basada en las producciones de hierro y acero, así como en la construcción naval y enfocada en primer lugar a satisfacer las necesidades de defensa.

Los enclaves Patrimonio Mundial abarcan tres periodos de esta rápida industrialización lograda en poco más de cincuenta años entre 1850 y 1910. La primera fase, hasta principios de 1860, fue un período de experimentación en la fabricación de hierro y la construcción naval, impulsado por la necesidad de mejorar las defensas de la nación y en particular de sus defensas de navegación marítima en respuesta a las amenazas extranjeras.

La industrialización se continuó desarrollando seguidamente a través del conocimiento, basándose sobre todo en la incorporación de los libros de texto occidentales, y copiando ejemplos occidentales, combinado todo ello con las habilidades y experiencias de la artesanía tradicional. Todo esto marcó una ruptura en los planteamientos aislacionistas de Estado.

La tercera y última fase del período Meiji (entre 1890 a 1910), fue un despliegue de la industrialización, basado en la experiencia japonesa recién adquirida tras la adaptación activa de la tecnología occidental, al crecimiento del consumo y la existencia de una buena dotación de ingenieros y expertos locales.

Los 23 puntos o instalaciones incorporadas a este “sitio” de la UNESCO se agrupan en ocho áreas, seis de las cuales se encuentran en el suroeste del país, una en la parte central y otra en el norte de la isla central.

Los puntos elegidos para representar este periodo Meiji se hallan en las perfecturas de Yamaguchi, Kagoshima, Saga, Kamaishi, Nagasaki, Yamaguch y Fukuoka. Incluyen edificios industriales, residenciales y educativos, acerías, fábricas de maquinaria, instalaciones navales, elementos de defensa y varias minas, entre ellas la espectacular de Hasima, pequeña isla amurallada, de apenas 500 metros de largo y 150 metros, una especie de acorazado, amurallado para proteger del oleaje a las gentes que trabajaban en su interior, en la extracción de hulla.

Dentro de Patrimonio mundial
Vista aérea de la mina de carbón de Hashima (Japón). © Prefectura de Nagasaki / UNESCO

Hornos de reverberación de Nirayama (Japón)© Izunokuni City / UNESCO

Residencia de ingenieros extranjeros de Kagoshima (Japón) © Kagoshima City/UNESCO