restauración conservación del patrimonio

Valle de Bamiyan

El año 2003, la UNESCO inscribió al valle de Bamiyán, ubicado a unos 150 kilómetros de Kabul, Afganistán, en la lista del Patrimonio de la Humanidad y también en la del Patrimonio en Peligro.

Esa inclusión del valle en la lista simbolizó la esperanza de la comunidad internacional de que "nunca se repitan las manifestaciones de intolerancia extrema" como la destrucción deliberada de los Budas gigantes de Bamiyán protagonizada por los talibanes en marzo de 2001, indicó entonces la UNESCO.

El régimen integrista islámico de los Talibán destruyó gravemente dos estatuas gigantes, tras hacer caso omiso a los llamamientos internacionales. El 9 de abril del 2001 los dos Budas gigantes hechos en la montaña de arenisca durante los siglos III y IV, el mayor de los cuales tenía 55 metros de altura, fueron dinamitados, porque los talibanes quisieron borrar la presencia de "ídolos falsos". En aquel tiempo también destrozaron miles de objetos arqueológicos por el mismo motivo. El fanatismo no comprende que arte y religión son compatibles.

El paisaje cultural y los vestigios arqueológicos de Bamiyán ilustran los desarrollos artísticos y religiosos que, entre los siglos I y XIII, caracterizaron a la Antigua Bactriana, y que se plasmaron en la escuela budista de Gandhara.

El valle contiene varios conjuntos monásticos y santuarios budistas, así como edificios fortificados del período islámico. Abandonado y víctima de acciones militares y explosiones con dinamita, el lugar se encuentra en un estado de preservación frágil, según la UNESCO.

La justificación de la UNESCO tuvo varios razonamientos. El primero de ellos el hecho de que las estatuas y el arte rupestre de la zona son una representación excepcional de la Escuela de Gandhara. El segundo criterio, el hecho de que los vestigios artísticos y arquitectónicos del valle, importante entorno budista en la Ruta de la Seda, testimonian excepcionalmente el encuentro de influencias hindúes, helenísticas, romanas y sasánidas, que sirvieron para la fundación de una expresión artística particular de la Escuela de Gandhara. A ello hay que añadir luego la influencia islámica ulterior.

El último razonamiento es que este valle contiene la expresión monumental más importante del budismo occidental; fue un centro de peregrinación esencial durante siglos, y que sus monumentos han sido dañados a lo largo del tiempo por su significado, la ultima vez en el 2001.

Hay diversos informes sobre la situación del Sitio, y se mantienen trabajos para la conservación, recuperación y ensamblamiento de elementos arqueológicos, pinturas y de los propios restos de los budas. El último informe de 2007.

El lugar tiene diversos problemas por un estado de conservación debido a la fragilidad de los materiales, a los abandonos y a las explosiones de dinamita; hay riesgo de hundimiento de los propios nichos que contienen los restos de los budas; hay acciones de pillaje y zonas de difícil acceso por la presencia de minas antipersona.
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