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El valle del Madriu (Andorra)

Desde 2004 está en el listado del Patrimonio de la Humanidad el valle de Madriu-Perafita-Claror, en Andorra. El sitio fue ampliado dos años más tarde.

Una superficie de 4.247 hectáreas -el 9 por ciento del pequeño estado- pertenece a esta zona caracterizada por elevadas montañas en torno a un valle glaciar, en el que perviven tradiciones pastoriles y una propiedad comunal que se enraíza en la Edad Media.

En la justificación de su clasificación como Patrimonio Mundial se explica que este es un microcosmos en el que se comprueba cómo los habitantes de esta dura zona mantienen un tradicional aprovechamiento de los recursos, en armonía con el paisaje de montaña, con un sistema de gestión de tierras que subsiste desde hace 700 años.

El valle glacial del Madriu-Perafita-Claror (Andorra la Vella, Encamp, Escaldes-Engordany y Sant Julià de Lòria) es uno de los itinerarios más inhóspitos y sorprendentes de Andorra, en medio de cotas que se elevan hasta los 2.500 metros de altura. Madriu es una forma que deriva de las palabras "Madre-río" y tiene la clásica forma de "U", por su origen glacial.

Un paisaje de montañas, pequeños lagos, bosques y pasturas se complementa con elementos sencillos de la acción humana, tales como las cabañas de los pastores y los viejos huertos murados.

El pequeño estado de Andorra tiene, aparte de este enclave, otros bellos ámbitos rurales, en los que no suele faltar el atractivo de un arte románico sencillo. En efecto, en los valles del pequeño país están esparcidas 40 iglesias de aquella época medieval. Las más destacadas son la de Santa Coloma (Andorra la Vella, siglos IX y X), Sant Miquel d'Engolasters (Escaldes-Engordany, siglo XII), Sant Climent de Pal (s. XI y XII), Sant Serni de Nagol, etc.

Páginas web:
http://www.madriu-perafita-claror.com/
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